Día a día, 25 pasos que pueden llevarnos a la verdadera Navidad: Jesús Naciendo en nuestros corazones

jueves

FELIZ AÑO NUEVO

¡Feliz año nuevo!
Nuestro calendario llega a un punto significativo, al cierre del año civil 2009, y eso nos lleva a valorar el transcurrir del tiempo.
Un año más. días y días vividos con encuentros, sorpresas, regalos, aciertos y errores. Con gracia y, todavía, con pecado. En momentos así, cuando sumamos a nuestras cuentas hacia adelante un año más, se percibe la profundidad del misterio humano, haciendo historia de salvación en un mundo dinámico y abierto, donde nuestras decisiones abren y cierran caminos que se tejen con los de los demás seres humanos y con los de Dios.

Invitamos a agradecer a Dios y a suplicar por los que amamos, Las dos claves para prepararse al año 2010.

En estos momentos entramos en el corazón, habitado por la presencia viva de Dios, y le suplicamos que podamos experimentar vivamente su gracia y su amor en este año que empieza. No pedimos que nos libre de los problemas, sino que no nos deje caer en la tentación.

Con cariño en Cristo,
¡Feliz Año!

domingo

DÍA 25: ¡FELIZ NAVIDAD!

En este día, el último del Camino, está plenamente justificada la actividad del día: Contemplar y Celebrar. Que tu Corazón no se aparte de la maravilla de la navidad: ¡Dios se ha hecho hombre! ¡Qué inmenso camino ha recorrido, desde la inmensidad del Cielo del Amor trinitario, hasta la humildad del pesebre de Belén! ¡Y qué indefensión, qué indigencia en este niño que, siendo divino, ha venido para enseñarnos humanidad! Contemplar con ojos cerrados y el corazón atento, cantar en silencio a Dios agradecido, compartir la celebración con gozo compartido. Ese es el camino maravilloso de la Navidad verdadera, de la que se vive en el Belén de miles de corazones que acogen al salvador. Hicimos nuestro pequeño camino hacia Belén, disfrutemos de haber llegado, porque pronto nos invitará a seguir adelante con él.

sábado

DÍA 24: Preparo mi corazón para recibir a alguien


“Esta noche es nochebuena, y mañana Navidad”. Las canciones navideñas reflejan con gran abundancia de imágenes la impaciencia cristiana que se apresta para ir -espiritualmente- a Belén. También nosotros nos sentimos llamados a culminar este largo viaje interior.

¿Qué nos ha enseñado este camino? Cada uno estamos viviendo algo distinto, pero hay algunos elementos comunes: sabemos por experiencia que Dios llega por su amor a todos los seres humanos. Pero sabemos también que debemos ir a su encuentro renovándonos. Y además hemos intuido que hay que oir a Belén para ver nacer al niño Dios, pero ese Belén donde se cantará el Gloria a Dios en las alturas no está excesivamente lejos...

¡Está en mi corazón!
En el corazón, en el mío sobre todo, pero también en el corazón de los demás, del prójimo que me encuentro y es sacramento de Cristo (especialmente el necesitado, Mt 25,31ss).
Y la paradoja es que cuanto más me comprometo en los caminos de la solidaridad y de la justicia, más en intimidad me siento con el Señor y más hondo estoy en el camino del corazón. Cuanto más me reconozco necesitado, más me descubro rico en misericordia.

Por eso hoy preparo el camino interior hacia el corazón cuidando los detalles, externos e internos. en el equilibrio que hemos cuidado estos días:
  • Una limpieza a la casa y confesarse antes de la Misa de Navidad.
  • Un momento de oración y una llamada a un familiar que está lejos.
  • Encender una vela ante el pesebre (¡sin peligro de incendio!) y cantar villancicos todos juntos ante él.
  • Preparar la presentación de la mesa del banquete de nochebuena y elaborar una bendición especial que imprimimos para leerla todos juntos.
Simples detalles que deben decir mucho de tu deseo de que Dios entre en tu corazón.
¡Y Feliz Navidad!

jueves

Dificultades en la transmisión

Como habrán constatado muchos de ustedes, durante los últimos días hemos tenido retrasos en la publicación de la meditación diaria. Pedimos perdón por este inconveniente, que tiene su justificación.


Atardecer llanero sobre el río Apure, a la altura de El Samán

Desde el día 17 los autores (religiosos mercedarios de Caracas, ver el otro blog)estamos colaborando en diversas partes del país a las tradicionales Misas de Aguinaldos. En concreto, en Pueblo Hondo (Táchira) y en El Samán de Apure.

Por ello la conectividad limitada y las fallas en la transmisión. En El Samán el Internet es una novedad, existe un aula de la Misión Ribas completamente equipada y conectada a través del Satélite Simón Bolivar.

Esperamos, aunque sea después del 25, completar el blog para que el material quede ahí a libre disposición.

miércoles

DÍA 23: Boto lo que no sirve


La preparación del corazón para recibir a Jesús se parece mucho a la preparación de la casa para recibir invitados, como ocurre en las cenas navideñas.
Podemos hacer una limpieza superficial, solo de lo que se ve, o podemos, porque vienen invitados, limpiar la casa a fondo y arreglarla bien, para así recibir dignamente al que viene, y así sentirnos orgullosos de nuestro hogar.

En Venezuela, igual que en otras partes del mundo, se toma muy en serio el arreglo de la casa por Navidad. Si se puede, se pinta de nuevo toda, en colores llamativos y bien combinados, y cada persona intenta estrenar algo nuevo el día de Navidad.

Nosotros queremos preparare por dentro el corazón. Tenerlo bien pintado para cuando el llegue, limpio, fresco, habitable, con espacio suficiente... ¿espacio suficiente? ¡Nos hemos olvidado de botar todos esos chécheres! (tirar todos esos cacharros). Efectivamente, en la casa una de las cosas que más crecen, junto con la factura de la luz, es el montón de cosas inútiles que vamos guardando: recuerdos de cada viaje y de cada bautizo o comunión, muebles que quedaron medio inservibles, bicicletas viejas, herramientas rotas, juguetes de cuando éramos pequeños, ropas por si acaso,...
En lo espiritual, el acumularse de cosas inservibles es aún más grave. Tenemos el corazón lleno de viejas culpabilidades de cosas que fueron perdonadas, pero que, por alguna extraña razón, las dejamos ahí en el trastero. O acumulamos bellas experiencias de oración como si eso nos justificase ahora que no rezamos (Ez 18,24). O de recuerdos traumáticos que usamos como triste excusa para no comer esto, para rechazar aquello, para odiar a ese...
Más aún, mantenemos por todas partes viejos remordimientos de errores del pasado, que no queremos aceptar e integrar. Esos remordimientos nos hacen ser fuertes en los propósitos, pero débiles en la fe y la confianza en un Dios que ya olvidó hace muuuucho tiempo esos pecados.
Y también acumulamos sueños dispersos. Sueños que no se cumplieron ni de lejos – de hecho, solo fueron sueños, nunca luché por ellos – y que no dejan espacio a los nuevos sueños por los que sí debo luchar.

Y mientras tanto, no queda espacio para Dios en el presente de mi corazón. En el aquí y ahora de mi salvación, en este kairós (tiempo favorable, 2 Cor 6,2), Dios quiere encontrarme. La salvación es hoy, nunca es en el pasado, no queda para un futuro desconectado (aunque siempre se da en nuestra historia de salvación que suelda pasado, presente y futuro esperanzado).
Por eso, la tarea de hoy es bien sencilla. Voy a botar (tirar, deshacerme, regalar) algunas cosas inservibles, cosas de mi casa o mi habitación, y cosas de mi conciencia. Alguna de cada campo.
Así mi habitación y mi corazón estarán más amplios y espaciosos para recibir al Señor que viene.

martes

DÍA 22: Limpio mi lenguaje


“De la abundancia del corazón habla la boca”
Si mi lenguaje está lleno de impurezas, de violencia verbal, de desprecio, ¿cómo puede estar mi corazón?
Si mi lenguaje no reconoce a los otros con sus nombres, y en su lugar uso apodos, giros de moda (“¡Eh, tú, pelao!”, “¿Qué pasa mar...?”). Si mi trato usa la distancia de las funciones: Licenciado, Profe, Doctor,... podré ser muy cortés o muy grosero en uno de los dos casos, pero... ¿mi corazón se abre a limpiamente al otro en cada encuentro?

Hoy vamos a hacer una cura lingüística. Es una técnica experimental de cierto riesgo. Puedo cambiar solo por fuera y terminar con un síndrome agudo de hipocresía. Pero puede tener éxito, y que el cambio exterior del lenguaje suscite y desate un cambio interior del corazón.
Voy a cuidar mi lenguaje. Voy a limpiarlo de violencia y de groserías.
Pero también lo voy a limpiar de términos distanciadores como los títulos y las funciones.
Y también voy a eliminar las palabras genéricas que usamos los jóvenes y sirven para todo, y al final nos dejan tan pobres para lo importante: ¡super! ¡chévere! ¡calidad! ¡de que te c...!.
Limpiaré mi lenguaje, con la esperanza de que se limpie así mi corazón.

lunes

DÍA 21: ¿Está la puerta abierta?


En tiempos de Jesús se ponía mucha atención a los gestos externos, ritualistas, visibles.
Jesús rompe esta observancia en nombre de la gratuidad de la salvación de Dios, y en nombre de la prioridad del corazón (de la autenticidad y la interioridad: Mc 7,14-23). De qué sirve que vistas bien, que le dediques horas a estar delgado/a, a tener un bonito cabello o a lucir las pulseras lo relojes a la moda de ahora, si tu corazón está en tinieblas, sucio y retorcido sobre sí mismo en egoísmo y dolor. Nada de lo de fuera puede contaminar al ser humano, es el corazón el que se pudre en el egoísmo, o el orgullo, o la ira, o...
El corazón gobierna al ser humano. Ese es el gran descubrimiento doloroso de Israel a través del profeta Jeremías (Jer 7,22-24) porque tienen su ley en los labios y en su mente, pero finalmente siguen las inclinaciones de su malvado corazón.
Por eso hoy, preparado por las anteriores jornadas de camino, voy a dedicarme a pensar esta simple pregunta:
¿Está la puerta de mi corazón abierta para él?

Como ya hemos aprendido, no se trata de dar una respuesta rápida, sobre todo si es un ingenuo “claro, todo para él, Jesús es mi todo, etc. etc etc.”. Hoy vamos a sentarnos, como decían los monjes del desierto, a la puerta del corazón para observar.

Observa, como canta la canción, quién llama: “¡Pom! ¡Pom! - ¿Quién es? ...¡Abre la muralla!”. Y observa a qué penasamientos o mociones dejas pasar.
Con el tiempo se reconocen las invitaciones de Dios, que llevan al bien, y las seducciones del enemigo, que nos tientan para el mal. Entonces es cuando se puede tomar partido para cultivar lo que los monjes del desierto llamaban “la guarda del corazón” (Tomas Ŝpidlick).
Y date cuenta de la realidad: ¿de qué manera, de qué forma, esta la puerta de mi corazón abierta a Jesús que quiere nacer de nuevo ahí?
NOTA: En caso de que descubras con sinceridad que está bastante cerrada, y el corazón ocupado por otros inquilinos, no te preocupes. Este camino te ayudará para hacer un "allanamiento de morada" y permitir que Dios okupe lo que es suyo.
(O en términos bíblicos: Jer 31,31ss; Ez 36,25ss; 2 Co 3,3ss)
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