El Caminito del Año 2012 se centrará en RECIBIR LOS REGALOS DE DIOS, tomando como base la vida teologal que Dios nos regala para ser transformados en él.
Les esperamos en el
blog del Caminito de Belén 2012:
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En este día, el último del Camino, está plenamente justificada la actividad del día: Contemplar y Celebrar.
Que tu Corazón no se aparte de la maravilla de la navidad: ¡Dios se ha hecho hombre! ¡Qué inmenso camino ha recorrido, desde la inmensidad del Cielo del Amor trinitario, hasta la humildad del pesebre de Belén! ¡Y qué indefensión, qué indigencia en este niño que, siendo divino, ha venido para enseñarnos humanidad!
Contemplar con ojos cerrados y el corazón atento, cantar en silencio a Dios agradecido, compartir la celebración con gozo compartido. Ese es el camino maravilloso de la Navidad verdadera, de la que se vive en el Belén de miles de corazones que acogen al salvador.
Hicimos nuestro pequeño camino hacia Belén, disfrutemos de haber llegado, porque pronto nos invitará a seguir adelante con él.





















Como notarás en este día, la combinación de agradecimiento, oración y optimismo es un cocktel delicioso. Encajan con naturalidad. 
Al hacer esto, estoy lanzándome a mí, al mundo y a Dios un gran mensaje de esperanza. Un gesto de amabilidad en el metro no cambia a la masa enfurecida y arrogante que empuja a la hora pico. Pero mi compromiso con los valores que la humanidad necesita son como una radiobaliza, como un faro que atrae las miradas del cielo y despierta las fuerzas de atracción de bien. Yo creo que este es el camino correcto. Que vale la pena comportarse con educación.


Pero, por otro lado, sabemos que el comportamiento de una persona puede cambiar el mundo. Incluso si está en el lugar más remoto del planeta y despojada de todo poder económico y social. Eso lo explica muy bien el efecto mariposa, que dice que el aleteo de una mariposa en Birmania puede alterar ligeramente los equilibrios del sistema hasta hacer que se desvíe un huracán hacia las costas de Yucatán.



El problema es que los mayores ya les hemos fallado. Más allá del estallido de esperanza y novedad que supuso la celebración del paso al tercer milenio, muchas generaciones que poblamos este mundo andamos escasos de esperanza.